Saturday, April 4, 2020

BOLIVIA: Organizaciones indígenas de América Latina crean Plataforma Regional de Control Territorial contra el COVID-19
FILAC informa

MEXICO: AMLO celebra que programas sociales ya sean constitucionales
Aquiles Siller / Político

CHIAPAS: Pronunciamiento del Movimiento de Parteras Nich Ixim

MEXICO: Los de abajo. Los indígenas sufrirán más los daños del virus. Gloria Muñoz Ramírez
La Jornada

CHIAPAS: EZLN apoya aislamiento comunitario y la cuarentena a indígenas migrantes que regresan
Gabriela Coutiño / Alerta Chiapas

CHIAPAS: Con matz enfrentan la cuarentena
Fredy Martin Pérez / Chiapas Paralelo

MICHOACAN: La tierra que espera sin prisas al coronavirus
Carmen Morán Breña / El País

BOLIVIA: FILAC extiende una cordial bienvenida a los nuevos delegados gubernamentales e indígenas
FILAC informa

ARGENTINA: La CIDH condenó al Estado y falló a favor de las comunidades indígenas salteñas
Mapuexpress


BOLIVIA: Organizaciones indígenas de América Latina crean Plataforma Regional de Control Territorial contra el COVID-19
FILAC informa

En una sesión histórica, este 3 de abril, las organizaciones regionales y nacionales indígenas más importantes de América Latina conformaron la “Plataforma Indígena Regional de Lucha contra el COVID-19” (PIR-COVID19), ante la evidencia ya comprobada que pone a las poblaciones indígenas como las más vulnerables de todo el continente y los primeros decesos de población indígena en Panamá, Colombia y Brasil. Cerca de 40 participantes, conectados a través de un servicio de teleconferencia, acordaron la conformación de esta plataforma junto con el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y El Caribe (FILAC) y le encomendaron ser el nexo entro los pueblos indígenas y los gobiernos al constituirse en el único organismo bipartito para iniciar lo más pronto posible acciones de coordinación efectivas para la contención, prevención, información y mitigación que está teniendo y va a tener la pandemia del Coronavirus en la región. El FIAY de Centroamérica, la COICA de toda la Amazonía, la CAOI del área andina y organizaciones nacionales como la CONAIE del Ecuador, ONIC de Colombia, la Alianza de Mujeres Indígenas, la Red de Jóvenes Indígenas y representantes de Belice, Paraguay, Chile, Guatemala, Panamá, Costa Rica, Brasil, tomaron la palabra en esta histórica y singular conformación para determinar sus acuerdos y señalar acuerdos en cuatro puntos.

Contención del COVID-19 en territorios indígenas
Varias organizaciones mencionaron que, ejerciendo su derecho a la autonomía, tomaron iniciativas de control sobre sus territorios y comunidades, desplegaron campañas de información en comarcas, pueblos y comunidades, y promovieron comunicación en lenguas indígenas. En pleno consenso entre los participantes se acordó que sus principales e iniciales objetivos estarán en incidir en los gobiernos y la cooperación internacional para que los pueblos indígenas tengan mayor protagonismo en los Comités de Emergencia que se van conformando en varios países y se realicen acciones culturalmente más pertinentes; que se intercambien buenas prácticas y visibilicen iniciativas que puedan ser replicadas en diversos territorios; que se monitoree sistemáticamente la situación de la pandemia y se vean las implicaciones que de esta emergencia se deriven a futuro. Y, finalmente, presentarán acordaron el diseño de un proyecto de y mitigación del COVID-19 que contemple plazos inmediatos, como a mediano y largo plazo.

Una pandemia que desnuda diversas realidades.
Los líderes indígenas durante su participación tuvieron la oportunidad de señalar varias experiencias y dificultades que están enfrentando los pueblos indígenas, como el cierre de sus fronteras comunales, la cuarentena vigilada y colaborativa, la movilidad de los alimentos y estrategias de comercialización de productos, así como la dificultad de las comunicaciones y el acceso a la información, la inexistencia de recursos básicos como el agua. Pero sin duda, coincidieron que la capacidad de atención en situaciones de emergencia sanitaria en sus regiones son una ausencia evidente que pone en riesgo muchas vidas.

También se mencionó que en el caso de los pueblos indígenas establecidos en áreas rurales éstos podían tener algunos recursos para sobrevivir en una cuarentena porque cuentan con alimentos de sus cultivos, pero que a su vez esto significaba que no podían adquirir otros bienes de primera necesidad al no poder comercializar sus productos. Todas estas realidades señalan el altísimo grado de vulnerabilidad en el que viven los pueblos indígenas en nuestra región y el grado de respuesta que los Estados proveen, poniendo de manifiesto, una vez más, discriminaciones de carácter político, social, cultural y económico que se evidencia más con una pandemia tan singular como la del Coronavirus.

MEXICO: AMLO celebra que programas sociales ya sean constitucionales
Aquiles Siller / Político

El presidente Andrés Manuel López Obrador celebró que los congresos locales ya hayan avalado la reforma que hace que los programas sociales hayan sido elevados a nivel constitucional. Confirmó que 17 congresos locales aprobaron la modificación al artículo cuarto de la carta magna; en Palacio Nacional nombró a cada una de las legislaturas para las cuales pidió un aplauso de los presentes. De nueva cuenta criticó que los diputados de Aguascalientes hayan votado en contra.

En su conferencia mañanera de este sábado señaló: “falta solo su publicación el que por ley se tiene el derecho a una pensión, si se trata de una persona adulta mayor por ley en México todos los adultos mayores de 68 años tienen el derecho a una pensión, es universal, es decir, todos, ricos, pobres, es un reconocimiento a los adultos mayores por su contribución al desarrollo del país, por todo lo que ha aportado en beneficio de la sociedad y del país, en el caso de comunidades indígenas esta medida aplica a partir de los 65 años…”.
Uno de los puntos claves de la ley es que se definirá un sistema de salud para el bienestar “con el fin de garantizar la extensión progresiva, cuantitativa y cualitativa de los servicios de salud para la atención integral y gratuita de las personas que no cuenten con seguridad social”.

CHIAPAS: Pronunciamiento del Movimiento de Parteras Nich Ixim

San Cristóbal de Las Casas. Ante la situación que vivimos en México y en todo el mundo por el SARS-cov-2, coronavirus, el Movimiento de Parteras de Chiapas Nich Ixim, que está conformado por más de 500 parteras representantes de 30 municipios, se pronuncia y les hace saber que, hoy más que nunca, continuaremos activas atendiendo a las mujeres en el embarazo, parto y puerperio pues nuestra tarea, desde hace décadas, ha sido la de ser las cuidadoras de la salud de las mujeres, las familias y las comunidades. En el Movimiento hay parteras con experiencia de más de 40 años, y el conjunto de integrantes, en los últimos dos años hemos atendido aproximadamente 7000 partos.

Consideramos que conforme se agudice la situación producida por la Covid-19, menos mujeres indígenas y de localidades rurales se desplazaran hacia los hospitales, no sólo por el temor de contagiarse sino porque éstos estarán saturados. Y será en esta circunstancia que la partería tradicional y profesional será estratégica para la atención de los partos de bajo riesgo contribuyendo a la disminución de la mortalidad materna y neonatal en las comunidades.

Como parteras sabemos de los riesgos que corremos frente al Covid-19 por lo que estamos llevando a cabo las medidas preventivas necesarias para protegernos y proteger a las mujeres que atendemos. Sin embargo, hacemos de su conocimiento que no tenemos acceso a los insumos básicos como alcohol, cubre bocas, guantes, gel de alcohol, jabón líquido ya que no se pueden conseguir en todas las localidades donde vivimos; por otro lado el personal de salud de algunas clínicas ha negado a proveer de esos insumos, las instituciones de salud no están considerando nuestra experiencia y disposición para la atención durante el parto de bajo riesgo sino que por el contrario han señalado que deberíamos de dejar de atender a las mujeres, sin argumento cierto alguno, a su vez desconocemos los planes del personal de salud en caso de que las comunidades decidan cerrar su territorio. En recorridos realizados por organizaciones que nos apoyan hemos visto que en algunos municipios, el personal de los centros de salud no está realizando el trabajo de información, prevención sobre la enfermedad y los cuidados necesarios para evitar el contagio, así como qué hacer en caso de que haya personas enfermas en nuestras comunidades. También algunas parteras del movimiento han reportado que algunas mujeres embarazadas han sido rechazadas en los hospitales y que esto probablemente tenga como consecuencia el aumento de muertes maternas.

Por todo esto, como Movimiento Estatal exigimos a las autoridades estatales, municipales, a la SSA e IMSS de manera URGENTE que:
1.    Reconozcan la labor de las parteras y se establezcan acciones de coordinación y colaboración entre nosotras y el personal de salud en los diferentes niveles.
2.    Que se dote de insumos de prevención (mascarillas, gel de alcohol, jabón, guantes, etc.) a las parteras así como de material para la atención del parto.
3.    Que se respete el derecho de las mujeres de decidir con quién atenderse, y el derecho de las parteras de seguir brindando atención y cuidado.
4.    Que el estado garantice el derecho del certificado del recién nacido atendido por parteras.
5.    Que en caso de emergencia obstétrica, las autoridades municipales, así como las autoridades de salud garanticen que durante el traslado y la atención de la emergencia, las mujeres no se contagiarán de Covid-19 y recibirán un trato digno y respetuoso.
6.    Exigimos que para evitar estos contagios, en los hospitales exista un espacio exclusivo para atender a las embarazadas con complicaciones.
7.    Que se respete el derecho de las mujeres con Covid-19 a no ser separadas de su hijo/a recién nacido, ni que se les prohíba la lactancia materna, actuando acorde a las evidencias científicas conocidas hasta ahora.
8.    Que haya claridad sobre a quién debemos contactar en caso de tener que hacer una referencia frente a una emergencia obstétrica.
El Movimiento de Parteras de Chiapas Nich Ixim reitera su compromiso con la vida, con las mujeres indígenas y las comunidades tanto para la atención durante el embarazo, parto y puerperio, así como para la referencia oportuna de casos de emergencia obstétrica.
“Por la vida y el reconocimiento de la partería: parteras del Movimiento, parteras de Chiapas y del Mundo continuamos trabajando”
Parteras del Movimiento de Parteras Nich Ixim y organizaciones aliadas (Formación y Capacitación A.C. (FOCA), Alianza Pediátrica Global (APG), Centro de Capacitación en Ecología y Salud para Campesinos A.C. (CCESC), CAMATI Mujeres Construyendo desde Abajo A.C.  Correo de atención: nichixim@gmail.com
MEXICO: Los de abajo. Los indígenas sufrirán más los daños del virus. Gloria Muñoz Ramírez
La Jornada

Sumidas en el olvido y la marginación, las comunidades indígenas resentirán aún más los efectos del virus que invade al mundo entero. Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, ha sido claro: En este momento, los patrones de distribución de la epidemia muestran que ésta está relativamente concentrada en zonas urbanas. Predomina todavía en los sectores que tienen cierta capacidad económica. En algún momento, esta barrera (económica) se va a perder y va a afectar con mayor intensidad a las personas que menos tienen. Es un hecho.

Pero nada parece indicar, hasta ahora, que a la alerta gubernamental le sigan medidas urgentes para enfrentar la pandemia. La población ayuujk (mixe) de San Pedro y San Pablo Ayutla, por ejemplo, tiene más de mil días sin agua, lo han denunciado en foros nacionales e internacionales, y nada. Un incendio reciente en los parajes Cerro Pelón y La Laguna agrava la situación, a la que se suman la seca y las altas temperaturas. Ayutla fue despojada de su agua por un grupo armado de Tamazulapam del Espíritu Santo, y se apoderaron de su manantial, ante el silencio y/o complicidad de los gobiernos locales. Hoy no hay tiempo que perder.

También en Oaxaca, la periodista Diana Manzo ha documentado la falta del vital líquido en las comunidades de San Mateo y San Dionisio del Mar, en esta última, reporta, 80 por ciento de los 5 mil habitantes tienen que comprar el agua a pipas o extraerla de pozos que han construido por cuenta propia, pues de la tubería no cae una gota desde hace 20 años. ¿Lavarse las manos 20 veces al día? Ni en sueños.

En cuanto a la consabida falta de servicios de salud –una generalidad en la inmensa mayoría de las comunidades indígenas–, el Consejo Regional Wixárika por la defensa de Wirikuta exigió a las autoridades de Jalisco, Durango y Nayarit que proporcionen atención para garantizar el derecho a la salud de las comunidades, pues durante décadas han exigido el servicio, sin respuesta favorable. Y hoy no puede haber dilación.

Sin duda las comunidades están organizando su prevención, como siempre lo han hecho. ¿Pero, cuando el virus los alcance, cómo hacerlo sin agua ni médicos ni medicinas?
CHIAPAS: EZLN apoya aislamiento comunitario y la cuarentena a indígenas migrantes que regresan
Gabriela Coutiño / Alerta Chiapas

Tuxtla Gutiérrez. Para evitar la propagación del Coronavirus, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), apoyó el “aislamiento comunitario” que establecieron comunidades de la Selva Lacandona bases de apoyo, luego de que migrantes indígenas empezaron a regresar a los pueblos, por lo que fueron puestos en cuarentena antes de integrarse a sus familias.

“Sabemos que los hermanos que vienen de fuera los han aislado y después de 15 o 30 días ingresan con sus familias. Ese cuidado que han hecho es lo correcto. Así estamos seguros que estamos evitando un contagio que pueda llegar de afuera. No lo deseamos para nadie, pero tenemos que tomar las precauciones necesarias. Para que todos salgamos con vida para enfrentar esta enfermedad que se ha extendido en el mundo”, dijo el Comandante Tacho.

En un audio difundido, Tacho, integrante del Comité Clandestino Revolucionario Indígena Comandancia General del EZLN, señaló que de igual forma “como zapatistas que somos queremos decirle que de estamos tomando esas medidas para evitar lo más posible a que seamos contagiados por esa enfermedad”. “Esas medidas de prevención son las correctas; evitarán a que nuestras familias y nuestras comunidades se contagien por esa enfermedad”, agregó el jefe zapatista.
Tacho señaló que también las comunidades han tomado sus propios acuerdos para evitar el tránsito de vehículos públicos que van de las comunidades a las ciudades como Las Margaritas, Ocosingo o La Trinitaria. “También sabemos que han cerrado centros turísticos para evitar que hermanos y hermanas de otros países, vengan y no sabemos si están infectados de ese virus. Todo depende de las comunidades, las medidas que han tomado, todas las precauciones necesarias para evitar el contagio”, añadió el dirigente.

Desde el pasado 16 de marzo, el EZLN estableció “alerta roja” en sus pueblos, comunidades y barrios, al mismo tiempo que anunció el cierre total de los Caracoles y centro de resistencia y rebeldía ante la amenaza real comprobada científicamente dijo que para la vida humana representa el contagio del Covid 19.

CHIAPAS: Con matz enfrentan la cuarentena
Fredy Martin Pérez / Chiapas Paralelo
Balashté. El sol golpea con fuerza en la selva y un viento fresco mece los guanacastles y ceibas que aun quedan de pie entre las barrancas y cerros, pero en la casa de Abraham Sántiz Vázquez, un miembro de la dirigencia de la ORCAO, su familia guarda la cuarentena del coronavirus, a un lado de un vivero comunitario del programa Sembrando vida, con una despensa de elotes, chayotes, frijol y masa de maíz que para preparar el matz (pozol en tzeltal) que sirve en unos tazones de plástico.

Para Abraham, enfrentar la cuarentena aislado en su comunidad no le preocupa, porque “aquí tenemos plátanos, chayote y caña para endulzar”, pero para poder sobrevivir es suficiente hervir maíz, molerlo y tomarlo con agua como lo hicieron los ancestros mayas en esta región cercana a la zona arqueológica de Toniná. “Con eso quitamos el hambre”, asegura. Desde mediados de marzo, cuando las noticias llegaron a la selva que el coronavirus se extendía por México, en la selva se registró un alza en el precio de varios productos alimenticos, como el maíz que pasó de 300 a 600 pesos los 50 kilos. Productos como el azúcar, refrescos embotellados, galletas, jabón y otros, registraron un alza en el costo en las tiendas de Balashté, lugar donde habitan más de cien personas en su mayoría de la etnia tzeltal. El pretexto del alza fue la supuesta escasez de productos que llegaban desde la cabecera municipal de Ocosingo. Los comerciantes de los cinco tendejones del poblado, el refresco de dos litros que vendían a 20 pesos, ahora lo ofrecen a 25, el kilo de azúcar de 17 pesos, le subieron 8 pesos y el refresco de tres litros de 35 pesos, pasó a 45. “Todo subió de precio”, se queja Abraham.

Hasta las comunidades de la Selva no ha llegado información del coronavirus, algunos creen que es un pleito entre países ricos y otros como Abraham han visto en la televisión como se han inundado los hospitales de enfermos en países europeos y gracias a esta información, algunas autoridades han decidido establecer cercos sanitarios en comunidades.

Por ejemplo, camino a la comunidad El Censo, poblado de unas mil 800 personas, en los líderes de la biósfera de Montes Azules, prohibieron el paso de personas que no sean de la zona. Y desde hace más de una semana, cientos de indígenas y campesinos que trabajan en Cancún, Playa del Carmen y Mérida, decidieron regresar a sus hogares alarmados por la pandemia que amenazaba principalmente Quintana Roo.

Cuando la Jurisdicción Sanitaria número 9 que cubre la Selva Lacandona, un territorio de 9 mil 520 kilómetros cuadrados, casi la mitad de un país como El Salvador, entonces estableció un cerco sanitario en las terminales de camiones que trasladan desde la península a los migrantes por 400 pesos, para tomar sus datos y a que comunidad se dirigen. Los demás migrantes que iban para San Cristóbal y Comitán, dieron parte a las Jurisdicciones 5 y 3, para que les dieran seguimiento, da a conocer un médico.

De las noticias del coronavirus, Abraham las ha visto en su pantalla de plasma que tiene en la sala de su casa. “Estamos viendo en la tele que la gente está muriendo”, pero también se enteró de las declaraciones que hizo el gobernador de Puebla, Manuel Barbosa, que “ha dicho que solo les pega (la enfermedad) a los que tienen paga”, por lo que siente tranquilidad que los campesinos que se dedican a trabajar la tierra no enfermen.

Una gran mayoría de campesinos no viaja en aviones, aunque algunos lugareños salen de sus comunidades para ir a trabajar a los Estados Unidos y Cancún, para emplearse como albañiles, jardineros, meseros, afanadores y vendedores ambulantes, que podrían correr el riesgo de enfermarse de coronavirus.

Abraham insiste: “no tenemos miedo al coronavirus, aunque no haya productos en las tiendas, porque solo con maíz, frijol, chayote, plátano y caña podemos sobrevivir. No tenemos miedo al coronavirus. No tenemos miedo a la enfermad y enfrentaremos la enfermedad con fe en Dios, porque a veces es pura política de los gobiernos”. “No soy religioso. Mucha gente lee la biblia y tiene miedo, pero el día que me toque ni modos, de decir no. No voy los domingos a la iglesia, pero creo en Dios. En la biblia dice que van a venir enfermedades y virus que no tienen curación, por eso ¿para qué tenerle miedo (al coronavirus)?”, sostiene el campesino que con su esposa María Elena procrearon cuatro niños, la más pequeña de dos meses que llaman Ingrid Melisa, como la ciudadana suiza que vive en las inmediaciones de la zona arqueológica de Toniná, que los visita para darle clases a sus hijos.

Para enfrentar el coronavirus en Ocosingo, la infraestructura médica consta de una clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), una del ISSSTE y el Hospital Básico Comunitario (HBC).

Pero el HBC su área va más allá de Ocosingo y llega a atender a pacientes de Chilón, Tila, Sabanilla y Yajalón, con una mil 100 comunidades y rancherías donde están diseminadas 56 casas de salud, se desplazan 27 unidades médicas móviles y Centros de Salud en San Quintín, Chilón y Bachajón.
Hasta hace unos meses el HBC recibía pacientes del Hospital General de Yajalajón, inaugurado por el entonces Secretario de Salud, José Narro, en mayo del 2017, pero que no funcionó como se anunció, ya que el equipo fue desmantelado y no contaba con médicos ni enfermeras, pero fue hasta la presente administración de Rutilio Escandón que empieza a trabajar con normalidad, explica un médico.

En Ocosingo la Secretaría de Salud tiene 56 enfermeras y 42 médicos y de este número, en el HBC laboran de forma permanente en los tres turnos, un médico internista, un integrista, cuatro ginecólogos y cuatro anestesiólogos.

Para atender un territorio que es lo doble al estado de Tlaxcala, las 27 unidades médicas tienen que recorrer hasta siete horas para poder llegar a una comunidad, como son las ubicadas en la biósfera de Montes Azules, como Candelaria, Amador Hernández, Benito Juárez y Guanal, aunque prefieren ingresar vía aérea para llevar medicinas y realizar consultas.

Ante la pandemia del Covid-19, un médico de la Jurisdicción estima, que los pacientes que requieran ingresar a terapia intensiva y respiración artificial, podrían ser trasladados vía aérea de Ocosingo hacia Tuxtla Gutiérrez, a la clínica alterna para enfermos de coronavirus, que se ubica en el centro de convenciones Mesoamericano, ya que en la Secretaría de Salud no tiene contemplado establecer un hospital en el área para enfermos de coronavirus, aunque el más cercano sería Comitán.

Desde hace más de una semana, en la cabecera municipal de Ocosingo, se paralizaron las actividades hasta un 70 por ciento, aunque el transporte público que va a la Selva ha disminuido, la mercancía sigue entrando en camionetas.

Más hacia el sur oriente, en Las Cañadas de Las Margaritas, municipio de 3 mil 013 kilómetros cuadrados, desde hace dos semanas, las comunidades cerraron el acceso a “personas extrañas” y decidieron que quien ingresa “ya no sale”, pero en las inmediaciones de Guadalupe Tepeyac, solo pueden pasar los médicos y enfermeras que laboran en el Hospital del IMSS de este lugar.

En la Selva se nota un menor tráfico de vehículos, cuentan los pobladores que por días ya no ha visto a turistas, ni los ciclistas que se aventuran a hacer recorridos hacia la zona. Algunos lugareños han optado por no ir a vender a los tianguis campesinos y abastecerse de productos de primera necesidad, porque saben que la cuarentena pueden enfrentarla con pozol.
En Altamirano, donde hay una clínica del IMSS y la Iglesia administra el Hospital San Carlos, el pueblo parece desolado y el día que este diario hizo un recorrido vio cerca del cuartel militar a doña Mary Castellanos, de 74 años de edad, salía presurosa a buscar un auto que la llevaría al centro, porque le habían dicho que su hermano Arturo, menor que ella un año, había fallecido de cáncer de pulmón. Un día antes el transportista que no fumaba y no ingería bebidas embriagantes, se congregó a sus hermanos y se despidió de ellos. La señora Castellanos caminó presurosa por la calle que lleva al mercado, donde se perdió cuando el sol empezaba a caer del otro lado de las montañas que van al municipio de Chanal.

MICHOACAN: La tierra que espera sin prisas al coronavirus
La meseta mexicana de los purépechas, se prepara descreída contra una crisis sanitaria que perciben ajena a la vida diaria
Carmen Morán Breña / El País

Angahuan. De buena mañana y hasta bien entrada la tarde, mujeres y hombres de Angahuan se esmeran limpiando la iglesia del pueblo, consagrada al apóstol Santiago. No se entiende muy bien este esfuerzo porque este año, quizá el primero en sus vidas, la Semana Santa no se va a celebrar en el templo. Si el cura no miente, él se pondrá frente al micrófono en la emisora de radio local y el oficio llegará a todos los hogares. Así lo ha ordenado el obispo y así lo anuncian los carteles, pero muchos de los que aquí creen fervientemente en Dios se ríen del coronavirus. En estas comunidades indígenas de la meseta de Michoacán (México), el agua corriente falta en muchas casas, la malnutrición es un clásico de la consulta médica, padres e hijos comparten habitación, la diabetes está infradiagnosticada y el alcoholismo campa a sus anchas, pero lo más grave es la ignorancia y el desdén con que se enfrentan a un lobo al que aún no han visto las orejas. Es como combatir una guerra química con el yelmo de Don Quijote.

Las Administraciones llegan tarde a la tierra de los purépechas, un pueblo originario de México con tradiciones ancestrales. El 17 de marzo se reunían las autoridades del Estado con los representantes municipales y desde entonces estos pelean con unas comunidades que se autogobiernan con usos y costumbres. Apenas esta semana se pegaban en los muros los primeros carteles en lengua indígena, la misma en la que se dan consejos de higiene por la megafonía local; en algunos pueblos ha habido requerimientos por escrito a los comerciantes y mercaderes para que cierren sus negocios, pero varios se han quejado de las restricciones y los más han hecho caso omiso. Pretender que años de abandono y de paternalismo se desvanezcan en unos días para atender las instrucciones locales es pura ilusión. Aseguran que ya no hay celebraciones patronales ni familiares, ni bailes ni misas, pero no es del todo cierto. Los mercados están tan llenos como el metro de Japón en hora punta y cientos de niños siguen de vacaciones por las calles. Por si fuera poco, muchas de estas aldeas tienen un buen porcentaje de su población trabajando en Estados Unidos. Si les da por volver, va a hacer falta más que un apóstol para que les salve de la peste.

A las 11 de la mañana del miércoles, varias camionetas esperan con las cajas de fruta a la entrada de Santa Ana Zirosto y tres policías con mascarillas impiden a los forasteros la entrada al pueblo. Como cada uno hace la guerra como Dios le da a entender, aquí han decidido cerrar el paso a los que llegan, sin embargo, los paisanos van y vienen a la ciudad. Parece que el virus, que ya ha matado a miles de personas en todo el mundo, fuera cosa de extranjeros. El acento español estos días no hace ninguna gracia.

¿A cuánto venden el kilo de aguacate? El marchante se inquieta: “El acento de la doña es como de esas personas que dicen que nos van a contagiar el virus”, suelta entre dientes y quizá media sonrisa debajo del bigote. Cobra los aguacates y sigue a lo suyo.

Cinco días antes de acabar marzo, el alcalde reunió a los 548 jefes de familia de la localidad y decidieron cerrar el pueblo a las visitas. “Solo pueden entrar los que venden alimentos y cosas básicas y se les ha dicho a los de aquí que si salen vayan de uno en uno”, dice Ulises Humberto, el munícipe, que aquí les llaman jefes de tenencia. Reconoce que hay gente con pánico y otros que no creen en la enfermedad. “Un doctor privado nos ha acusado de tomar una medida que no es más que política, pero otros vecinos me dicen que si no cierro el pueblo a los extranjeros los corren”. Asegura que han avisado a los familiares que están fuera de que no vengan, y la policía asegura que algunas familias no han tomado muy bien que sus hijos no puedan regresar por vacaciones. A los obreros contratados para la cosecha del aguacate les hacen rodear el pueblo para acceder a las fincas.

Lo del aguacate merece un párrafo aparte, porque el oro verde, como le llaman, aporta algunas claves en este asunto. Estados Unidos ha cancelado un 70% la importación de este fruto, un golpe que está dejando miles de empleos en la incertidumbre. En esta meseta, frondosos aguacatales escalan montañas arriba y permiten hablar de una zona rural, quizá algo atrasada, pero no de pobreza extrema. Potentes camionetas circulan de un lado a otro con la cosecha o con material de construcción, lo que habla de cierto progreso. Pero esa es una palabra que en algunos lugares está, lamentablemente, asociada al narcotráfico. El aguacate también tiene sus tintes de sangre. Uruapan, la capital de esta zona, ha visto cadáveres colgados de un puente, cabezas cortadas lanzadas en una discoteca como balones. Eso fue hace años, pero el terror se hace notar de tarde en tarde. Esta misma semana, la policía se lio a tiros en un altercado con los comuneros que protestaban por la falta de empleo y hubo dos heridos, uno de ellos una periodista local que cubría la protesta. El Estado de Michoacán, en el centro de México, tiene una historia reciente muy manchada de sangre.

El coronavirus ha matado en marzo a 37 personas (hoy suman 60). La violencia, sin embargo, ha convertido este mes en histórico, con 2.585 víctimas en todo el país. Acostumbrados a estas cifras casi parece lógico que la población no se espante de la letalidad del SARS-Cov-2. El propio virus huiría del país si supiera.
En su trayecto por esta región, el coche se detiene ahora en la carretera de Nurio, flanqueado por dos garitas de fuerzas locales de autodefensa. Los hombres, con pantalón de camuflaje y la cara oculta hasta los ojos dan el alto al vehículo. Van armados con un rifle de asalto AR-15 y preguntan por radio a sus colegas del pueblo si permiten el paso a unos periodistas que vienen a hablar del virus. Es una localidad neozapatista donde no se mueve una hoja sin que los encapuchados lo autoricen. El jefe de tenencia aguarda la llegada con tres de sus regidores y recibe a la visita en un cuarto municipal minúsculo, desastrado y pobre. En la mesa una botella de plástico contiene gel antibacteriano casero. El alcalde apenas habla y se encarga de las quejas su segundo, Marcos Morena: “¿Quién se va a ocupar de nosotros, el Gobierno? Si apenas nos dan lo poquito que pedimos. No tenemos paracetamol y aquí hay mucha gente de la tercera edad. El gel nos ha costado 60 pesos [unos tres euros], está muy caro. ¿Qué nos recomiendan ustedes?”. Se informan por las conferencias diarias en televisión del subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, y están inquietos porque “en cada casa hay un norteño”, es decir, un emigrante en Estados Unidos. “Plantéenle ustedes al gobernador, estamos abandonados”, ruegan.

Pero kilómetros más allá, la versión es distinta. Nurio y otras siete comunidades similares dependen orgánicamente de Paracho, el Ayuntamiento principal, donde este jueves es día de mercado y el pueblo bulle como si no hubiera enemigo. Las mujeres dan colorido a las calles con sus naguas de colores, una falda plisada sobre otra que llaman fondo. Se cubren con el mismo rebozo que envuelve a sus criaturas como un cacahuete pegado al cuerpo. Negras trenzas se enlazan en su espalda y el polvo de muchas calles sin asfaltar se deposita en las piernas y en los zapatos de plástico. Todo está plagado de puestos con cachivaches, artesanía, pan, dulces, fruta, jugos, sombreros, bolsos y guitarras de todos los precios. Estos tianguis son comunes en todo el país y Paracho lleva a gala que el de los domingos en uno de los más grandes. Miles de personas comen gracias a las ventas de su mercadería. Del virus solo hablan los carteles del Ayuntamiento.

En un cuartito desangelado donde apenas caben tres sillas y una mesa, la regidora de Salud explica la dificultad para que los lugareños asuman la gravedad del asunto; los obstáculos administrativos para gobernar a una comunidad dispersa que suma más de 40.000 almas, el pozo del agua que lleva una semana descompuesto y que están reparando mientras las casas se abastecen con camiones cisterna. Estefani Barriga Vargas, una joven enfermera metida a política que ha ganado la concejalía de Salud por los Verdes, se desespera por momentos y defiende su trabajo, instancias administrativas que no calan en la población. El jefe de tenencia de Nurio, que se queja de abandono, no asiste a las reuniones que ella convoca. Y no es el único. “Es una mujer quien los cita, son muy machistas”. A pesar de todo, asegura, tratan de llegar a ellos y avisarles del riesgo. “Pero son comunidades que se autogestionan, no podemos imponerles nada. Les hemos pedido un inventario con su población más vulnerable, pero no nos lo entregan. Para mayor dificultad, los jefes de tenencia son elegidos cada año”, lo que quiere decir que cuando ha comenzado a trabajar fluidamente con alguno de ellos es revocado y vuelta a empezar. “Tampoco aquí en Paracho podemos cerrar los negocios con la intervención de la policía, pero los agentes sí han salido con la megafonía a informar, eso nos costó 3.000 pesos [120 dólares]”. Desde la capital del Estado, apenas han recibido 12 carteles, que ellos han multiplicado por 25 en la impresora. Uno de los folletos recomienda lavar los cacharros de cocina en el lavaplatos si es posible. Pobres, a saber de dónde lo han copiado. Es más difícil encontrar un lavaplatos en México que un elefante en el polo norte.

El hospital de la zona está aquí en Paracho, es el que atiende a las 40.000 personas y “no llega a 50 camas y solo hay dos respiradores”, informa la concejala de Salud. “Si se da algún caso de coronavirus esto se va a poner muy difícil”, asegura. Al hospital, si así puede llamarse, han enviado esta semana una unidad móvil que ha aparcado en la puerta para que los sanitarios pasen un primer filtro a quienes presenten un diagnóstico sospechoso. Pero pocos tienen siquiera tos seca, afortunadamente. Hay muchas embarazadas, cada día nacen niños en estas familias numerosas y los centros de salud están llenos de indicaciones para amamantar correctamente y cuidar la salud de los bebés y las parturientas.

Antes de volver a Angahuan, en Zacán hay dos enfermeras por la calle. Sus uniformes blancos detienen el coche de los periodistas. Cuentan que estudian en un centro técnico de la zona y que estos días les han enviado para que vayan casa por casa explicando lo que puedan. “Mucha gente no se lo cree”. Es el lamento clásico. El mismo de Amparo Lucas, una de las doctoras de Angahuan, pasante de 24 años que quiere acabar su especialidad de Traumatología. Pinta desolador: “Lo más corriente aquí son las neumonías, la tuberculosis, las bronquitis, porque las casas apenas tienen puertas y las ventanas no están cerradas, los niños recaen una y otra vez. La población toma antibióticos sin recetar y hay mucha diabetes sin diagnosticar. Yo informo por la radio local un día a la semana, porque aquí la televisión es más bien para los niños. Los adultos no la ven mucho, o no la entienden. Por la noche, las mujeres cocinan, cosen o rezan. Y los hombres salen a la calle a beber unos cuantos litros de cerveza. Desde los 11 años ya beben”, explica. El alcalde, Agustín Sosa, lo corrobora: todos los fines de semana duerme alguno en el calabozo. Si llega consciente, porque no es difícil ver a cualquier hora del día a algún paisano tirado en la calle como un muñeco de trapo en la postura en que le despidió la botella.

Cae la tarde y los que limpian la iglesia dan los últimos retoques. Las mujeres con sus naguas de colores y un chupachús en la boca hacen arreglos a los floreros; los hombres meten los bancos ya limpios en el templo. ¿Y de esto del coronavirus qué opinan? Bajan la vista, se miran unos a otros, se dirigen palabras en puréhpecha que el periodista no va a entender. Y si alguno contesta no le da mucha importancia. “Dios será el que decida”. La Iglesia es quizá la institución en la que más confían, por eso el alcalde y los médicos buscan el concurso del cura para que las medidas que recomiendan sean atendidas. Pero si el virus se enreda en estas comunidades, se van a necesitar más que rezos.

BOLIVIA: FILAC extiende una cordial bienvenida a los nuevos delegados gubernamentales e indígenas
FILAC informa

El Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y El Caribe (FILAC) extiende su más cordial bienvenida a los nuevos/as delegados/as gubernamentales e indígenas de este organismo internacional que trabaja en la promoción y defensa de los derechos de los pueblos indígenas.

Los nuevos/as delegados/as son el Sr. Carlos de Jesús Alejandro, representante de Pueblos Indígenas de México; Nancy Yadira Atuesta Guzmán, representante del gobierno de Colombia; Griselda González y Otilia Lux, representantes de gobierno de Guatemala y Ausencio Palacios, representante del gobierno de Panamá. Estamos seguros que su excelente capacidad de trabajo de cada uno de los nuevos/as delegados/as será de gran aporte para el trabajo que realiza el FILAC a través de la implementación de sus 3 líneas de acción: Diálogo y concertación, Desarrollo económico con identidad, Educación para la equidad; además de la implementación del Plan de Acción de Iberoamérica para la Implementación de los Derechos de los Pueblos Indígenas.

ARGENTINA: La CIDH condenó al Estado y falló a favor de las comunidades indígenas salteñas
Después de más de 20 años de litigio, la Corte Interamericana dio la razón a la Asociación de Comunidades Indígenas Lhaka Honhat en el reclamo que le inició al Estado en 1998 con patrocinio del CELS. Dispuso que el Estado otorgue título único a la propiedad comunitaria de 400 mil hectáreas de tierras ancestrales. Por primera vez reconoce la violación por parte de un Estado de los derechos a la identidad cultural, a un medio ambiente sano, a la alimentación y al agua.
Mapuexpress

El jueves 2 de abril, la Corte Interamericana de Derechos Humanos hizo pública su sentencia en el caso “Comunidades indígenas miembros de la Asociación Lhaka Honhat (Nuestra Tierra) Vs. Argentina”. En su fallo dice que los pueblos Wichí (Mataco), Iyjwaja (Chorote), Komlek (Toba), Niwackle (Chulupí) y Tapy’y (Tapiete) tienen derecho a su propiedad ancestral en el norte de Salta y a un título único para las 400 mil hectáreas que abarcan los ex lotes fiscales 55 y 14 del departamento Rivadavia, y establece plazos para su cumplimiento. El Estado argentino violó, además, una serie de derechos: no generó los mecanismos para garantizar el derecho de propiedad comunitaria, no les dio un título real y efectivo, sin subdivisiones internas, no consultó a las comunidades cuando hizo modificaciones en sus territorios.

La Corte IDH destaca que los cambios en la forma de vida de las comunidades y su identidad cultural están relacionados con la interferencia en su territorio producidas por actividades ajenas a sus costumbres tradicionales. Esta interferencia incidió en el modo tradicional de alimentación de las comunidades indígenas y en el acceso al agua. Por esta razón, por primera vez fijó estándares sobre el derecho al agua, a la alimentación y a un ambiente sano. La diligencia exigida podría dar respuesta a la emergencia sanitaria que sufren las comunidades y que ya provocó varias muertes por desnutrición este año. Junto a Lhaka Honhat pedimos al Estado nacional y provincial su intervención en febrero. Subrayamos la relación entre el reclamo territorial de las poblaciones y la ausencia de políticas eficaces de protección que, en esta época de pandemia, se agudizan.

El fallo marca un hito importante para la lucha de los pueblos originarios por sus derechos, ya que es la primera vez que la Corte dicta una sentencia sobre la propiedad ancestral en nuestro país y que se pronuncia por una disputa territorial de esas dimensiones.

Territorio. En su sentencia, el máximo tribunal dispuso que el Estado deberá, en un plazo máximo de seis años:
-Delimitar, demarcar y otorgar un título único colectivo sin subdivisiones ni fragmentaciones para las comunidades indígenas que forman parte de la “Asociación de Comunidades Aborígenes Lhaka Honhat”. -Hacer efectivo el traslado de la población criolla fuera del territorio, a través de mecanismos específicos que promuevan, sobre todo, el traslado voluntario de esa población. -Remover de las tierras indígenas los alambrados y el ganado perteneciente a pobladores criollos. -Abstenerse de realizar actos, obras o emprendimientos en el territorio indígena. Además, en relación a la normativa federal sobre el reconocimiento de la propiedad comunitaria indígena de todas las comunidades de la Argentina, la Corte le exigió al Estado que adopte medidas legislativas y/o de otro carácter para dotar de seguridad jurídica el derecho humano de propiedad comunitaria indígena.

Alimentación, acceso al agua, ambiente sano e identidad cultural. La Corte exigió al Estado que en seis meses presente un estudio que identifique las situaciones críticas de falta de acceso a agua potable o alimentación y que formule un plan de acción en el que determine las acciones que realizará y el tiempo en el que serán ejecutadas. El plan deberá ser elaborado en diálogo con las comunidades y su implementación será inmediata a partir de su presentación.

Un reclamo de 36 años
Desde 1984 estas comunidades que reúnen más de diez mil personas reclaman el reconocimiento y la titulación de sus tierras ancestrales, en la provincia de Salta. Durante años se vieron forzadas a modificar sus usos y costumbres por el asentamiento de familias criollas, el pastoreo en sus territorios, los alambrados y la tala ilegal.

Desde hace décadas piden un título único sin subdivisiones internas a nombre de todas las comunidades indígenas que habitan los ex lotes fiscales 55 y 14 del departamento Rivadavia. Ante la falta de respuesta del Estado argentino, en 1998 la Asociación Lhaka Honhat, con el patrocinio del CELS, hizo una denuncia en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En 2012, la Comisión Interamericana dictó su informe de fondo, en el que declaró la violación de los derechos de las comunidades y dispuso las reparaciones correspondientes. El incumplimiento del Estado determinó que el caso fuera presentado en 2018 a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Lea en estos enlaces el resumen de la sentencia y la sentencia completa: CASO COMUNIDADES INDÍGENAS MIEMBROS DE LA ASOCIACIÓN LHAKA SENTENCIA CIDH

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