Ciudad de México, a 1º de abril de 2022
Al C. Lic. Andrés Manuel López Obrador Presidente de los
Estados Unidos Mexicanos
A la Opinión Pública
Por qué nos oponemos al Tren Maya
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Desde que se anunció el Proyecto de Desarrollo Integral Tren
Maya, en noviembre de 2018, unos días antes de que usted tomara posesión, le
dirigimos una respetuosa carta en la que expusimos las razones por las que la
obra no debía llevarse a cabo, con argumentos y datos que provenían tanto de
estudios científicos, como de la sabiduría de los pueblos que habitan la región.
Ahí le exponíamos también, que era indispensable “no pasar
por alto el principio de la ‘consulta previa, libre e informada de las
comunidades indígenas locales afectadas’ a que obliga el Convenio 169 sobre
Pueblos Indígenas y Tribales de la Organización Internacional del Trabajo
(OIT); ésta no puede sustituirse con ninguna "consulta nacional", y
tendría que realizarse de manera transparente y bajo la observación de una
comisión sin conflicto de interés”. Sin embargo, no fuimos escuchados y hoy el
llamado Tren Maya, impulsado por su gobierno, se está construyendo por encima
de la libre determinación de los pueblos y comunidades que ancestralmente
habitan ese territorio; sin consentimiento explícito de los pueblos y las
comunidades, y sin una consulta a los expertos en quienes el pueblo de México
ha invertido cuantiosos recursos para generar un conocimiento sobre el
patrimonio biocultural de la Nación. En la actualidad, las obras de
construcción del Tren Maya ya afectan los modos de vida, la biodiversidad, la
sustentabilidad, la calidad ambiental y los derechos humanos y existenciales de
los pueblos y comunidades que habitan toda la región que dicho proyecto
pretende beneficiar.
Ante la gravedad e irreversibilidad de los daños que están siendo causados y
ante la falta de respuesta a nuestra petición de detener la obra y abrir un
espacio de diálogo, presentamos, una vez más, nuestras razones.
1. Este
territorio, habitado por el pueblo maya desde tiempos ancestrales, ha generado
modos de vida, costumbres, visiones del mundo y modos de producción y de
subsistencia comunitarios, que respetan las condiciones ecológicas y aprovechan los
potenciales de sus territorios; éstos no coinciden con los ideales de progreso,
rentabilidad y urbanización que impulsa el proyecto Tren Maya. Contrariamente,
estos modos de vida se ven violentados, y la amenaza que conllevan apunta a la
extinción de una gran civilización que ha logrado, a pesar de los embates de la
modernidad y el desarrollo, mantener sus propias lógicas de vida y sentidos del
mundo. La convivencia de esas culturas con otros seres vivos, es la que ha
protegido hasta ahora la Selva Maya sustentada en su diversidad biocultural y
en los equilibrios ecosistémicos de sus territorios de vida, incluyendo la
versión contemporánea de la cultura maya, en resistencia frente al
avasallamiento del proceso de colonización/modernización, impulsado por la
acumulación destructiva y la desposesión que ejerce la lógica del Capital.
2. Los indicios
conocidos, muestran que ese territorio fue extensamente ocupado por el pueblo
maya y que gran parte de los datos sobre la historia y trayectoria de esa
civilización se encuentran plasmados en las edificaciones, vestigios y sitios
arqueológicos que en parte serán destruidos por las obras, y en parte
vulnerados o transfigurados por su conversión en mercancías de atracción
turística. En cualquiera de los dos casos se destruye su valor histórico, la
posibilidad de encontrar en ellos las claves culturales de larga duración de la
civilización maya y los sentidos presentes que tienen para los mayas
contemporáneos. El desconocimiento de las prácticas socioculturales locales,
propicia que la mercantilización del patrimonio sea vista como una oportunidad.
La frase “el etnocidio puede tener un giro positivo: el etnodesarrollo”, tomada
del documento oficial de la MIA del tramo 1, implica que se considera que
acabar con las prácticas culturales de una región, puede resultar ventajoso
para la población indígena al “modernizarse” trabajando en resorts con nombres
mayas, pero en realidad ya está causando desplazamientos poblacionales,
especulación con las tierras y desestructuración comunitaria.
3. La península
de Yucatán es una plataforma cuyo relieve se origina por la meteorización
química de rocas calizas sedimentarias, conocidas como karst, que dan al suelo
una condición quebradiza y frágil, no adecuada para soportar el peso de trenes
rápidos y pesados para el transporte de turistas, mercancías e hidrocarburos.
4. El suelo
kárstico, poroso y permeable, ha determinado la creación de un complejo sistema
hidrológico subterráneo que alberga uno de los acuíferos más importantes de
México: algunas estimaciones indican que contiene 33% del agua nacional; hoy ya
está siendo afectado por las obras del Tren Maya.
5. El uso
excesivo y la contaminación del agua subterránea, así como el aumento de basura
inorgánica sin procesamiento alguno, ya amenazan desde ahora el abasto de agua
y acercan el peligro de la salinización del acuífero con el inminente riesgo de
producir sequías y una desertificación generalizada. Este proceso se
multiplicará con la urbanización y actividades productivas que propiciará el
Tren Maya.
6. Debajo del
suelo peninsular se despliega el sistema de cuevas y ríos subterráneos más
largo del mundo, donde florecen ecosistemas únicos y se conservan restos
humanos con una antigüedad de 13,500 años en los casos ya estudiados.
Chicxulub, el Anillo de Cenotes formado por el impacto del meteorito hace 70
millones de años, alberga fauna endémica e información geológica única en el
mundo. Todo ese sistema podría ser afectado por la construcción del Tren Maya.
7. La riqueza
biocultural de la región es de relevancia planetaria. Quintana Roo cuenta con
los arrecifes bacterianos en sistemas de agua dulce más grandes del mundo y en
sus costas está el segundo arrecife coralino más largo a nivel mundial. Muchas
de estas cuevas albergan grandes poblaciones de murciélagos que son
controladores de plagas, dispersores de semillas y polinizadores
insustituibles. Sus ecosistemas albergan otras especies valiosas y amenazadas
como el jaguar, el pecarí de labios blancos y un sinnúmero de especies de peces
dulceacuícolas, aves e insectos. Los polos de desarrollo planeados a partir del
Tren Maya los ponen en riesgo.
8. Los
ecosistemas de la península de Yucatán han sido reconocidos entre los más
biodiversos, y que proveen de múltiples servicios ecosistémicos a la región y
al planeta. En la franja costera de la península se asientan 54% de los
manglares del país, los cuales almacenan 60% del carbono azul, relevante para
mitigar el daño de los gases de efecto invernadero sobre el calentamiento
global del planeta.
9. La salud de
los manglares, de los humedales, de los arrecifes coralinos y bacterianos
conocidos como estromatolitos, de las costas, dunas, pastos marinos y selvas,
depende del agua subterránea y de la red de ecosistemas que se desarrolla en
ella. A su vez, estos ecosistemas reducen la vulnerabilidad de la población
frente al cambio climático. El daño que les han infringido las actividades
económicas como el turismo, las granjas pecuarias y las agroindustrias debería
conducir con urgencia a impulsar proyectos de restauración ecológica. Por el
contrario, el proyecto del Tren Maya es impulsor de actividades productivas que
agravan el deterioro socio-ecológico de la península de Yucatán.
10. En las
últimas décadas, la cobertura coralina ha disminuido dramáticamente hasta
llegar a menos de 10% de su extensión potencial, las enfermedades de los
corales se han incrementado y también la cobertura de macroalgas, como resultado del turismo
masivo y del aumento de actividades pecuarias y de agroindustria,
principalmente. Al aumentar el turismo a partir del Tren Maya, estas
condiciones se agravarán.
11. En Laguna
Bacalar, en el sur de Quintana Roo, la falta de tratamiento de agua residual,
el aumento desmedido del turismo no sostenible, la deforestación y el uso de
fertilizantes químicos para favorecer actividades agrícolas intensivas han
provocado cambios ambientales que afectan la salud de los arrecifes bacterianos
y que han disminuido la variedad de colores de la laguna.
12. En el estado
de Yucatán más de 80% de la vegetación natural ha sido perturbada. A mucha de
esta vegetación se le denomina “acahual”, que no es otra cosa que un proceso
natural de sucesión secundaria, que regida bajo las prácticas tradicionales de
los pueblos asentados en los ecosistemas tropicales, ha conducido hacia la
producción de la biodiversidad, y constituye el patrimonio biocultural de las
comunidades. Por lo tanto, estos espacios pueden ser restaurados y su estado no
debe ser argumento para afectarlos a través de modos de apropiación que rompen
el ya frágil equilibrio y sustentabilidad ecológica de sus territorios.
13. El Tren Maya
generará una migración masiva que impactará a los bosques tropicales, que al
igual que otros ecosistemas, se ven presionados por el crecimiento poblacional,
la ganadería, la agricultura extensiva, el agronegocio y los desarrollos
turísticos de gran escala.
14. La
infraestructura del Tren Maya fragmenta el paisaje, impidiendo la movilidad
natural e indispensable de las especies, y propicia daños irreversibles en los
servicios ecosistémicos, que tarde o temprano afectarán la calidad de vida de
los centros urbanos y las poblaciones locales.
15. El turismo
masivo que impulsa el Tren Maya con la consiguiente urbanización acelerada y no
planificada, afectará los modos de vida, deteriorará las condiciones
sanitarias, propiciará la generación excesiva de basura y aumentará tanto el
consumo como la contaminación del agua.
16. La afluencia
turística que se calcula, sin ninguna previsión certera, haría pasar por la
selva a 3 millones de turistas en lugar de los 40 mil actuales (en el tramo de
Calakmul), provocando los efectos de barrera, ruido, vibración y peso, además
de una invasión difícil de gestionar por las comunidades y pueblos aledaños.
17. El tren es en
realidad un proyecto inmobiliario y de urbanización con bandera de turismo
responsable, que busca ser motor de la economía peninsular. Sin embargo, ese
modelo de desarrollo ya probado en la península de Yucatán, ha llevado al
empobrecimiento ambiental y a una creciente inequidad social en la región,
exponiendo a los más vulnerables a pagar los enormes costos del deterioro
ambiental sin recibir a cambio algo más allá que empleos precarios. A pesar de eso, este modelo pretende ser replicado, involucrando más
ciudades y más estados, con las mismas omisiones y errores. El proyecto Tren
Maya, considera la creación de empleos en el corto plazo en el ramo de la
construcción, pero no considera el fenómeno migratorio en los polos urbanos.
18. Con Cancún
como caso testigo, cabe presumir que a la masificación de las actividades y
locaciones turísticas corresponderá un incremento del tráfico y consumo de drogas,
que no se restringe a los turistas sino a parte de la población joven de la
región también. Consecuentemente cabe prever un aumento de la violencia y la
potencial trata de personas para prostitución. Todo ello definitivamente
alterará de manera irreversible y muy dañina a la sociedad regional.
19. Una gran
preocupación es la falta de planeación, discusión y evaluación que por ley
debió tener esta megaobra. Esto determina cambio de rutas multiplicando el daño
ecosocial y destruyendo comunidades y ecosistemas de manera inútil y más allá
de lo que la obra requeriría.
20. El proyecto
se lleva adelante sin el consentimiento de las comunidades y pueblos indígenas,
sin una consulta que cumpla con los requisitos establecidos por el Convenio 169
de la OIT, sin estudios de mecánica de suelos, sin manifestaciones de impacto
ambiental en todo el territorio que abarca y con algunas muy deficientes para
algunos de los tramos. Tampoco se ha realizado, por cierto, un estudio de
factibilidad económica y los presupuestos se van acrecentando sin poder mostrar
resultados.
Finalmente, es altamente preocupante que se haya dado el
mando a las fuerzas armadas para el desarrollo del Tren Maya. Al militarizar el
proceso y la construcción del megaproyecto, se reducen aún más los mecanismos
de protección a la naturaleza y se coloca en situación de vulnerabilidad a los
habitantes de la región.
Por todas estas razones, sobre las que podemos abundar en
datos y argumentos, mantenemos nuestro rechazo al proyecto Tren Maya.
Nos pronunciamos por:
1. Que el
gobierno detenga el proyecto del Tren Maya.
2. Que se
comience una evaluación seria y cuidadosa de los impactos que la obra ha
ocasionado.
3. Que se
destine financiamiento para la restauración social y ecológica de la región.
4. Que se
realice una profunda discusión, que incluya prioritariamente a los pueblos y
comunidades indígenas regionales, sobre la pertinencia de éste y otros
proyectos que tiendan a recuperar sus valores ambientales y culturales.

No somos pseudocientíficos, no somos conservadores, no somos
adversarios. Somos académicos con trabajo de campo y de gabinete, que tenemos
un profundo compromiso con el bien de México y así lo hemos demostrado por
décadas, a lo largo de las cuales hemos señalado los problemas causados por
programas de gobierno, proyectos corporativos, iniciativas no sustentables de
cualquier origen, y también hemos aplaudido los aciertos de gobiernos y
empresas, cuando se trata de programas o proyectos que nos parece que
verdaderamente contribuyen a la sustentabilidad. Argumentos como los que
exponemos aquí respecto del Tren Maya, han sido planteados por muchos de
quienes firmamos este documento a lo largo de nuestra trayectoria y compromiso
contra la depredación ecológica, la militarización y la colonización.
Lo que cuestionamos es el criterio de desarrollo y progreso
que ya no es acorde con las condiciones de sustentabilidad del planeta, con los
principios de una verdadera democracia y de los derechos existenciales de los
pueblos. Reiteramos que no buscamos la confrontación sino un diálogo
constructivo que permita encontrar alternativas sustentables, respetuosas con
las condiciones ecológicas, con la cultura y con la realidad social de los
pueblos y las comunidades, que garantice un futuro digno y sustentable para las
siguientes generaciones.
Atentamente
Miguel Concha, Director General del Centro de Derechos
Humanos Fray Francisco De Vitoria, O.P., A.C.
Homero Aridjis, Escritor,
Presidente del Grupo de los Cien.
Ana Esther Ceceña, Instituto de Investigaciones Económicas,
UNAM.
Luis Zambrano, Instituto de Biología, UNAM.
Luisa Falcón, Instituto de Ecología, UNAM, campus Mérida.
Enrique Leff, Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM.
Rodrigo Medellín,
Instituto de Ecología, UNAM.
Cristina Barros, Investigadora independiente.
Jorge
Herrera-Silveira, CINVESTAV, Mérida, IPN.
Gabriela Gaxiola, Coordinadora del Programa Camarón.
Responsable académica de Nutrición UMDI-Sisal, Fac. de Ciencias, UNAM.
Alejandro Frank, Instituto de Ciencias Nucleares, UNAM.
Ángel Sulub, Centro Comunitario U kúuchil k Ch'i'ibalo'on.
Alejandra García Quintanilla, Universidad Autónoma de
Yucatán, Colectivo Popol wuj.
Ambrosio Velasco, Instituto de Investigaciones Filosóficas,
UNAM.
Peter Rosset, Investigador independiente.
Ofelia Medina, Actriz y defensora de los derechos humanos de
las comunidades indígenas.
Marisol Anglés, Instituto de Investigaciones
Jurídicas, UNAM.
Magdalena Gómez, Universidad Pedagógica Nacional.
Teresa
Rojas Rabiela, CIESAS.
Elisa Cruz Rueda, Escuela de Autodesarrollo Indígena,
Universidad Autónoma de Chiapas.
Luca Ferrari, Centro de Geociencias, UNAM,
campus Juriquilla.
Xavier Chiappa-Carrara, Director ENES-Mérida, UNAMEfraín León, Coordinador del Posgrado en Estudios
Latinoamericanos, UNAM.
Antonio García de León, INAH.
Sergio Madrid, Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura
Sostenible.
Francisco López Bárcenas, El Colegio de San Luis.
Mariana Alvarez, Coordinadora de la Licenciatura en
Ecología, Escuela Nacional de Estudios Superiores, UNAM, Unidad Mérida.
Betzabeth Palafox, EcoSur, Chetumal.
Rosalva Aida Hernández, investigadora del CIESAS, CDMX.
Jorge Fernández Souza, Abogado, Investigador independiente.
Jorge Alonso,
profesor investigador del Ciesas Occidente.
Lorenzo Alvarez-Filip, Unidad de Sistemas Arrecifales, UNAM
Patricia Thomé Ortiz, Instituto de Ciencias Del Mar y
Limnología, UNAM.
Felipe I. Echenique Marcha, INAH.
José Maria Calderón Rodríguez, FCPyS, UNAM.
Margara Millán,
FCPyS, UNAM.
Ana de Ita, Centro de Estudios para el Cambio en el Campo
Mexicano.
Teresa Alvarez Legorreta, Departamento de Ciencias de la
Sustentabilidad, El Colegio de la Frontera Sur. Miguel
Ángel García Aguirre,
Maderas del Pueblo.
Javier Barros del Villar, Asociado al Laboratorio de
Conciencia Digital Fulvipo Eccardi, Independiente.
Fernanda Paz, CRIM, UNAM.
Dulce María Ramos Mora, Universidad Iberoamericana.
Alejandra Prieto Davó, Facultad de Química, Unidad Sisal, UNAM.
Enrique
Rajchenberg, Facultad de Economía, UNAM.
Gilberto López y Rivas, profesor investigador del INAH
Morelos.
Alicia Castellanos Guerrero, UAM Iztapalapa.
Casandra Reyes García, Centro de Investigación Científica de
Yucatán (CICY).
Alma Gpe. Melgarito Rocha, Universidad Autónoma de Ciudad
Juárez.
Raúl Ornelas, Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM.
Federico Fernández Christlieb, Instituto de Geografía, UNAM.
Sergio Prieto
Díaz, Laboratorio de Investigaciones Transfronterizas.
Claudio García Ehrenfeld, Instituto de Investigaciones
Filológicas, UNAM. Catherine Heau Lambert, ENAH.
Gustavo Alanís, profesor de Derecho Ambiental de la
Universidad Iberoamericana (UIA) de la Ciudad de México.
Romel González, Coordinador de Capacitación del CRIPX y
Coordinador de la Escuela de Defensores Comunitarios y Buen Vivir del CRIPX.
Aldo Gonzalez, UNOSJO, Sierra Juárez de Oaxaca.
Sylvia Marcos, Universidad Autonoma del Estado de Morelos,
Red de feminismos descoloniales.
Rosa María Garza Marcué, DEAS, INAH.
Tania Ramírez González, Jaguar Wildlife Center A.C. Ignacio
Chapela, University of California, Berkekey.
Arturo Escobar, Profesor emerito de antropologia,
Universidad de Carolina del Norte, Chapel Hill.
José Antonio Foronda Farro, Tribunal Internacional de
Conciencia de los Pueblos en Movimiento (TICPM) y Prevención, Capacitación y
Defensa del Migrante, A C. (PRECADEM).
Joaquín Asterio Aguilar Chan, Asociación Promotora del
Ambiente Sustentable A.C. Héctor Hernández-Arana, ECOSUR Chetumal
Eliana Acosta, INAH.
David Barrios Rodríguez, Instituto de Investigaciones
Económicas, UNAM. Servando Gaja, Cineasta.
Cristina Steffen, UAM.
Luis Tamayo Pérez, Universidad Autónoma de Querétaro. Manuel
Elías Gutiérrez, El Colegio de la Frontera Sur.
Esteban Ortiz Rodea, Doctorante en Sostenibilidad. Flor
Mercedes Rodríguez Zornoza, UACM.
Hernán Correa Ortíz, UACM.
Aida Luz López, UACM.
Juan Manuel Dupuy Rada, Centro de Investigación Científica
de Yucatán (CICY). Patricia Ornelas, IBUNAM.
Luz María Calvo Irabien, Centro de Investigación Científica
de Yucatán (CICY). Cristina Mapes, IB, UNAM.
Larisa de Orbe Academia Mexicana de Derecho Ambiental
Gerardo Pérez Ponce de León, ENES, UNAM, Mérida.
María Azucena Canto Aguilar, Centro de Investigación
Científica de Yucatán (CICY). Mariana Chávez Pesqueira, Centro de Investigación
Científica de Yucatán (CICY).
Rodrigo Duno de Stefano, Centro de Investigación Científica
de Yucatán (CICY). Astrid Schilmann, Instituto Nacional de Salud Pública.
Marlene Cortez Lugo, Instituto Nacional de Salud Pública.
Horacio Riojas Rodríguez, Instituto Nacional de Salud Pública. Magali Hurtado
Díaz, Instituto Nacional de Salud Pública.
Germán Carnevali Fernández-Concha, Centro de Investigación
Científica de Yucatán (CICY). Ivón Mercedes Ramírez Morillo, Centro de
Investigación Científica de Yucatán (CICY).
Javier Orlando Mijangos Cortés, Centro de Investigación
Científica de Yucatán (CICY). José Luis Hernández Stefanoni, Centro de
Investigación Científica de Yucatán (CICY). Uri Ramírez Vázquez, Centro de
Investigación Científica de Yucatán (CICY).
Rodrigo T. Patiño Díaz, CINVESTAV, Unidad Mérida. Tania
Paola Vázquez Delfín, ENES, Morelia.
Sofía Riojas Paz, ENCRyM, INAH. Aideé Tassinari Azcuaga,
UACM. Mariana Elkisch, UACM.
Mina Lorena Navarro, BUAP.
Gabriela Wiener Castillo, Arquitecta paisajista, Centro de
investigaciones de Arquitectura, Urbanismo y Paisaje, UNAM.
Carlota Guzmán, CRIM, UNAM.
Karla Borges, Instituto de Ecología, A.C. José Cú, Instituto
de Ecología, A.C.
Luis Fueyo Mac Donald, Consultor.
Enrique Martínez Meyer, Instituto de Biología, UNAM.
Ella Vazquez, Instituto de Ecología, UNAM. Elena Tudela,
Facultad de Arquietctura, UNAM. Gabriela Parra, Instituto de Biologia, UNAM.
Claudia Ortíz, Facultad de Arquitectura, UNAM.
Dario Azzellini, Unidad Académica de Estudios del
Desarrollo, UAZ. Josué García Veiga, Facultad de Economía, UNAM.
Jorge Galindo Gonzalez, Universidad Veracruzana. Valeria
Towns, Facultad de Ciencias, UNAM. Celene Espadas, CICY.
Claudia Teuti Hernández, ENES, UNAM, Mérida.
Celia Selem Salas, Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).
Sergio Guillen Hernández, Universidad Autónoma de Yucatán
(UADY). Gerardo García Gil, Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).
Javier Sosa Escalante, CEGES.
Maria Jose Luna, Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).
Cindy Renata Molina Corona, Universidad Autónoma de Yucatán
(UADY). Marby Gabriela Kumul Balam, Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).
Reyna Cristina Palma Chim, Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).
Ricarda Schlittgen, Profesora investigadora independiente.
Emilio H. Taddei, Universidad de Buenos Aires; Consejo
Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas; Instituto de Estudios de
América Latina y el Caribe (IEALC); Grupo de Estudios sobre América Latina y el
Caribe (GEAL).
Edgar Emmanuel Nahuat Yama, Universidad Autónoma de Yucatán
(UADY).
José Ignacio Torres Balan, Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).
Cassandra Garrido Cabrera, Universidad Autónoma de Yucatán
(UADY).
José Eduardo Broca Lara, Centro de Estudios Tecnológicos del Mar.
Camille Chalmers, Profesor UEH, Director PAPDA Haïtí Sandra
Jazmin Barragan Contreras, Universidad de Sheffield. Edgar G. Ávila Luna,
Instituto de Ecología, UNAM.
Rocío Santos Gally, Instituto de Ecología, UNAM.
Patricia
Magaña Rueda, Instituto de Ecología, UNAM.
Clementina Equihua Zamora, Instituto de Ecología, UNAM.
Nadia S. Santini, Instituto de Ecología, UNAM.
Ma. Cristina Rodríguez Juárez, Instituto de Ecología, UNAM.
Marisa Mazari Hiriart, Instituto de Ecología, UNAM.
Graciela García Guzmán,
Instituto de Ecología, UNAM.
Hugh Drummond Durey, Instituto de Ecología, UNAM.
Carlos Galindo Leal.
Francisco Molina Freaner, Instituto de Ecología, UNAM.
Claudia Moreno Arzate, Instituto de Ecología, UNAM.
Rubén Pérez Ishiwara,
Instituto de Ecología, UNAM.
Constantino Macías García, Instituto de Ecología,
UNAM.
Leonora Torres-Knoop, Bioconciencia. A.C.
Paloma Zubieta López, Instituto de Matemáticas, UNAM.
Xavier López Medellín, CIBYC, Universidad Autónoma del
Estado de Morelos.
Eduardo Eugenio Iñigo Elías, Investigador Independiente en
Biología y Conservación Tropical.
Oswaldo Téllez Valdés, UBIPRO, FES Iztacala,
UNAM.
Rafael Ávila Flores, UJAT.
Arturo Barba Pingarrón, Facultad de Ingeniería, UNAM.
Carlos Ávila, Unión de Científicos Comprometidos con la
Sociedad.
Eduardo Alberto Pérez García, Facultad de Ciencias, UNAM.
Jorge López Portillo, INECOL.
Jorge Galindo González, Universidad Veracruzana.
Ady P. Carrera Hernández, Universidad Popular Autónoma del
Estado de Puebla (UPAEP).
Alberto Arellano, Profesor-investigador en El Colegio
de Jalisco.
Ignacio Lozano Moheno, CIDE.
Emanuel Ramírez Arellanes, Universidad de la Sierra del Sur.
Jorge Lamas Carlos, Universidad de la Sierra del Sur.
María Gabriela Martínez Tiburcio, Universidad Autónoma
Metropolitana, Sede Lerma.
Lidia Blásquez Martínez, Universidad Autónoma
Metropolitana, Sede Lerma.
Héctor Eduardo Jardón Valadez, Universidad Autónoma
Metropolitana, Sede Lerma.
Anne Laure Sabine Bussy Beaurain, Universidad
Autónoma Metropolitana, Sede Lerma.
Leticia Santín del Río, FCPyS, UNAM.
Alberto Gallardo, Universidad Iberoamericana.
Roberto Munguía-Steyer, FES Iztacala, UNAM.
Paul Hersch
Martínez, INAH, Morelos.
Elda Miriam Aldasoro Maya, El Colegio de la Frontera Sur.
Limbania Vásquez Nava, Colectiva Entramados para la Vida,
Defendiendo Territorios.
Carla Zamora Lomelí, El Colegio de la Frontera Sur.
Natalia Manzano León, Instituto Nacional de Cancerología.
Antonio de la Torre, Bioconciencia, AC.
Mónica Itzel Fernández Santiago, Siempre Unidas Muchuuk
Balo’on A.C. Karla Borges, Instituto de Ecología, A.C.
José Cú, Instituto de Ecología, A.C.
Ma. Eugenia Sánchez Díaz de Rivera. Universidad
Iberoamericana Puebla.
Inés Durán Matute, ICSyH-BUAP / IRGAC-RLS
Antonia Candela, CINVESTAV, IPN.
Fernanda Lases Hernández, Facultad de Química UNAM, Campus
Yucatán.
Miguel Ignacio Rivas Bejarano, Facultad de Arquitectura, UNAM.
Sandy Ramírez, Posgrado de Estudios Latinoamericanos, UNAM.
Cristobal Reyes Núñez, Escuela Superior de Economía, IPN.
Ek del Val, IIES, UNAM.
Mayra Elena Gavito Pardo, IIES, UNAM.
Lena Abrenna, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM.
Lina
Odena Güemes, ENAH.
Cecilia Vázquez Ahumada, ENAH.
Elsa Hernández Pons, Coordinación Nacional de Monumentos
Históricos, INAH.
Lilián González Chevez, UAEM.
Selene Aldana Santana, FCPyS, UNAM.
María Azucena Canto
Aguilar, CICY.
Sara Cuervo Vega, Consejo Civil Mexicano de Silvicultura.
Mónica Pallares Trujillo, UNAM.
Josefina Mansilla Lory, INAH.
Eduardo Alberto Pérez García, Facultad de Ciencias, UNAM.
Fernando Cortés de Brasdefer, INAH.
Julio Muñoz Rubio.
Óscar Flores Herrera, UNAM.
Eduardo Alberto Pérez García, Facultad de Ciencias, UNAM
Luz
María Calvo Irabien, CICY.
Yazmín Fernández, Universidad Veracruzana.
Mariana Chávez
Pesqueira, CICY.
Josefina Mansilla Lory, INAH.
Javier Mijangos Cortés, CICY.
Verónica Briseño Castrejón, Universidad de Calgary. Fernando
Calderón Gutiérrez, Universidad Galveston.
María Teresa Sandoval-Schaefer,
Universidad de Yale.
Jorge Peláez Padilla, Universidad Iberoamericana Ciudad de
México.
Ma. Andrea Trejo Marquez, UNAM.
Margarita Muñoz Rubio, Escuela Nacional de Música, UNAM.
Ana
Laura Wegier Briuolo, Instituto de Biología, UNAM. Sabina Lara, Universidad
Michoacana.
Paola Vázquez Delfín, ENES, UNAM.
Esperanza Basurto, FCPyS,
UNAM.
Noemi Castillo Tejero, INAH.
Lilián González Chevez, Universidad Autónoma de Morelos.
Alberto Hidalgo, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM.
Elena Coral Mota Green, Estudiante de Ciencias Ambientales.
Cassandra Cárdenas Pimentel, Promoción Cultural.
Angelina Deyanira Navarro, FCPyS, UNAM.
Susana Og, ECOSUR.
María de Jesús Ordóñez, CRIM, UNAM.
Manuel May Castillo, Ka’
Kuxtal Much Meya.
Francisco Alexis Oyhu, Universidad Intercultural Maya de
Quintana Roo.
Fernando Álvarez, Instituto de Biología, UNAM
Lucía Linsalata, BUAP.
Cristina Ayala, Facultad de Arquitectura, UNAM.
Aide Tassimari
Ascoaga, UACM.
Francisco A España. UNAM.
Paulina Arroyo Gerala, Jaguares de la Selva Maya A.C.
Francisco Zúñiga, CIGA, UNAM.
Alejandra M. Blanco Macías, UNAM.
Diana Villalobos, UAEM.
Uri Yael Ramírez Vázquez, CICY.
Germán Carnevali Fernández Concha, CiCY.
Gisselle García Maning, Universidad Iberoamericana.
Rosa
Odavia Ángeles Cornejo, UACM.
Francisco Zúñiga, Fac Ciencias, UNAM.
Monserrat Virginia González Montaño, ENTS, UNAM.
María de Jesús Ordoñez, Centro Regional de Investigaciones
Multidisciplinarias, UNAM.
José Luis Mariño.
Gilberto López Castillo, INAH.
Patricia Colunga García-Marín, Investigadora independiente,
Yucatán.
Mónica del Villar K., Investigadora independiente.
Tania Andrade Olea, Bordadoras por la Paz.
María del Pilar
Ponce Jiménez, INAH. Fidelmar Munguia Bejar.
Marcela A. Jiménez Martinez.
Rafael Cervantes Ramirez, Universidad La Salle.
Georgina
Rosado Rosado, UADY.
Gisela Maldonado Saldaña, Grupo Tortuguero del Caribe.
Manolo Maas, Instituto de Investigación en Ecosistemas y
Sostenibilidad, UNAM.
Fernando Álvarez, Instituto de Biología, UNAM.
Betty Ferber, Coordinadora Internacional, Grupo de los Cien.
Artemia Fabre Zarandona, Diálogo y Movimiento, A.C.
María Elena Hernández Hernández, Defensora Comunitaria del
CRIPX.
Ariana Escalante, Articulación Yucatán.
Ivet Reyes, Articulación Yucatán.
Jazmín Sánchez,
Articulación Yucatán.
Bety Cariño, Centro de Derechos Humanos de los Pueblos del
Sur de Veracruz.
Viridiana Maldonado, CEMDA.
Rubén Jaramillo Méndez, Instituto Cultural Autónomo.
Antonio
Sarmiento Galán, Instituto de Matemáticas, UNAM.
Oralba Castillo Nájera, Red
Morelense de Apoyo al CIN, CIG.
Carlos Chablé Mendoza, Periodista.
Patricia Godínez, Moce Yax Cuxtal A.C.
Raúl Perez Ríos,
SUTIEMS.
Sara López González, Si a la vida no a la muerte.
Consuelo
Bonfil, Facultad de Ciencias, UNAM.
Gisela Maldonado Saldaña, Grupo Tortuguero del Caribe.
María
Cristina Verónica García Aguirre.
Norma Isela Rodríguez Ramírez.
Teresa Carmona Lobo.
Elsa Ávila.
Jorge Zambrano González.
Rodolfo García Chávez.
Mónica Del Villar, Independiente.
Diego Ávila Ruiz.
Guillermo Rodríguez.
Mario E. Vázquez.
Salvador Tejeda.
Irma Rodríguez Sosa.
Javier Andrés Juárez Díaz. Jaime de Lira.
Ignacio Eguiarte Terreros. Roberto R. Contreras.
Cecilia García. Mónica Rodríguez.
Luis Fernando Rivera Rodríguez. Verónica Munier Jolain.
Ma. Del Carmen Camarillo Gómez. Rafael de Pina.
Lucia Salas.
Jose Remolina.
Abraham Villaseñor.
Elia Andrade Olea, Bordadoras por la Paz.
Bellanira López
Sánchez.
Andrea Martha Flores Osorio.
Lorenzo Itzá.
Marco Polo Hernández Santiago.
Ignacio Piña Espallargas.
Marcos Tello Chávez.
Beatriz Vela.
Maddy Vassallo.
Gonzalo Munguía del Río.
Guillermo Molina Villegas. Fulvio
Eccardi
Luz Emilia Aguilar Zinzer Karla Victoria Rincón Peña Mariana
Mora.
Elisa Genoveva Peña Treviño.
Miriam Moreno Sánchez.
Coral Hero, Mujer Libre Mx La Fuerza de Ixchel.
René
Espejel.
Organizaciones
Múuch Xíinbal
Maderas del Pueblo del Sureste, AC.
Comité Nacional para la Defensa y Conservación de Los
Chimalapas.
Observatorio Latinoamericano de Geopolítica.
Asamblea de Pueblos Indígenas del Istmo en Defensa de la
Tierra.
Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez Oaxaca, S. C. Mexicanos
Unidos.
Red de Resistencia y Rebeldía Tlalpan.
Huerto Roma Verde.
La Cuadra A.C.
Extinction Rebellion, México.
Asociación Mexicana de Abogados del Pueblo (AMAP-Gro).
Colectiva Zurciendo el Planeta.
Guerreros Verdes.
Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano
(CECCAM).
Brigadas Emiliano Zapata de México (BEZ-MÉX).
Colectivo Zapatista Neza
Colectivo Aequus, Promoción y Defensa de Derechos Humanos.
Grupo Gema del Mayab, A. C.
U Yo'ol Lúum.
Agenda de las Mujeres por la Igualdad Sustantiva en Yucatán
(AMISY).
****************
TONATIERRA